ANÁLISIS INSEGURIDAD EN LA CIUDAD DE PASTO

Según las percepciones ciudadanas y el contenido difundido a través de redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, la inseguridad en la ciudad de Pasto aumentó en el 2021 con respecto a otros años, sin embargo, se demuestra lo contrario, puesto que desde el 2019 hasta el 2021 los casos comienzan a disminuir. Por otro lado, desde el 2015 las denuncias se disparan hasta el punto más alto que se encuentra en el año 2017. 

A partir de lo anterior surgen varias preguntas: ¿Qué pasa en la ciudad para vivir un cambio tan abrupto con respecto a la inseguridad desde el 2015? ¿Por qué el año 2017 se convierte en el más inseguro para la ciudadanía? ¿Cuáles son los barrios más azotados por los delincuentes? ¿La pandemia funcionó para detener la inseguridad y comenzar a reducirla? La cifra más alarmante es sobre el hurto a personas, residencias y comercio, puesto que en 2015 los casos reportados son menores a 2.500 en 2017 los casos aumentan exponencialmente con más de 6.500 denuncias. 

En 2015 el barrio Palermo tenía mayor presencia delictiva con 1429 casos, sin embargo, el sector de El Centro hasta el 2017 se mantuvo como el barrio más peligroso, según el registro policial. Para combatir la inseguridad se recomienda que los gobiernos locales se hagan cargo y tomen medidas al respecto, debido a que cada alcalde y gobernador debe ser autónomo en esta toma de decisiones bajo el conocimiento del territorio y sus necesidades, asimismo, tomar la responsabilidad constitucional y legal de lo que sucede en las ciudades y departamentos que poseen características propias en la cultura, economía, condiciones geográficas y sociodemográficas (Acero, 2005) Por consiguiente, los gobernantes delegaron a las fuerzas publicas encargarse de la seguridad ciudadana sin tener políticas fuertes e integrales para disminuir la delincuencia, teniendo en cuenta a la ciudadanía implementando una participación activa de lo que realmente ha ocurrido en los barrios. Para comenzar por el problema de raíz, debemos entender porque surgen las conductas delictivas, relacionadas directamente con la capacidad de las personas para alcanzar las metas de acuerdo a su entorno social e importancia de la economía (ILPES, 1997). Tienden a ser más susceptibles a la delincuencia y la violencia cuando se encuentran en situación de pobreza y desigualdad de ingresos, pero implican más factores como son los sociales, culturales y psicológicos la que genera mayor violencia y a su vez complejiza más el problema porque no siempre en Colombia, las regiones más pobres son las más violentas. Los barrios más afectados en la mayoría de años han sido Palermo, El Centro y Potrerillo. Regresando al año 2017 que tuvo más de 11.000 casos, teniendo en cuenta hurtos, amenazas, homicidios, lesiones personales, delitos sexuales, entre otros. Por su parte el gobierno aumento la inversión en seguridad considerablemente del año 2016 al 2017, el primero $1,889,000,000 y el segundo con $4,348,000,000, a pesar de ello, este último obtuvo las cifras más altas de delitos en 10 años. De igual manera, las inversiones en seguridad fueron aumentando, encontrando que el año 2018 tuvo una inversión de seguridad de $7,115,000,000, aunque haya sido la cantidad más grande en comparación a los otros años, la reducción de casos no fue relevante y no contribuyó a la analogía: para más seguridad mayor inversión. Los siguientes años no usaron la misma proporción de recursos y fue disminuyendo paulatinamente el número de delitos hasta el 2021. El último año culminado registra que el sector El Centro es el barrio con mayor frecuencia delictiva con 701 reportes, siguiéndole Palermo con 343, potrerillo 123 y las cuadras con 117, concluyendo que en la ciudad de Pasto las zonas más peligrosas para la ciudadanía son el centro y el norte, denotando una particularidad en los barrios con más delitos, tratándose de sectores con presencia de zonas comerciales. En el barrio Palermo, se encuentra el mayor número de delitos sexuales en un total de 63 casos, mientras que en el sector de El Centro se encuentra el mayor número en hurtos a personas, comercios y residencias con 454 delitos, y en la categoría de lesiones personales se encuentra el numero más alto que es 135 casos. El gran problema es la ausencia de una verdadera política de seguridad ciudadana, lo que, como se verá más adelante, se explica por el énfasis contrainsurgente de la política de defensa y seguridad nacional, donde prima el combate a los grupos armados ilegales y el narcotráfico, dejando de lado amenazas como el crimen organizado, la delincuencia común y demás problemáticas que afectan el bienestar ciudadano y la convivencia pacífica. García Pinzón, Viviana, & Vargas Velásquez, Alejo (2008). Seguridad ciudadana y gasto público: reflexiones sobre el caso colombiano. América Latina Hoy, 50 ( ),37-51.[fecha de Consulta 3 de Mayo de 2022]. ISSN: 1130-2887. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=30810929003

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